8.16.2008

EL SOL

El Sol es la evidencia más grande, radiante, directa y cotidiana que podemos tener todos los habitantes terrestres acerca de la vida y de su origen en el planeta. Esto ha sido así desde los más lejanos orígenes conocidos. Considerado legítimamente como un dios por los pueblos originarios, para quienes todo dependía – en términos de vida o muerte - de la presencia o eventual ausencia del dios. En la vida de los hombres más primitivos, los recolectores nómades, todo es inmediatez, no se puede preservar la comida, aún no existen las cosechas pues no hay desarrollo agrícola, y todo depende de la presencia inmediata del gran astro. Así pues, es el hombre el que se mueve, tal como las manadas animales, hacia aquellos lugares donde el Sol y el agua dulce podían asegurar la existencia de vida y de alimento. La observación prolongada de los cambios cíclicos pero constantes en la luminosidad solar a través de largos períodos, fue probablemente lo que permitió a nuestros ancestros arriesgarse a esperar en un lugar fijo el retorno de la primavera y el verano, y con ello el brote de la vegetación y la maduración de los frutos. Rápido de decir, pero un inmenso cambio cultural y de las costumbres para la especie. Empiezan así los pueblos agrícolas, en su gran mayoría sedentarios. Dice el Génesis que los astros fueron creados al tercer día. “E hizo Dios los luminares grandes: el luminar grande para que señorease en el día, y el luminar pequeño para que señorease en la noche, y las estrellas. Y púsolos Dios en el extendimiento de los cielos, para alumbrar sobre la tierra…” El firmamento está sembrado de estrellas, y una inmensa mayoría de ellas es de mucha mayor magnitud que la de nuestro Sol local. Sin embargo, nuestro pequeño Sol es la única estrella visible que, para nuestra humana visión, emite una luz continua, a diferencia de las otras, discretas y titilantes. Para nuestra pléyade planetaria entonces, el Sol es la continuidad y la permanencia, la certeza, la sobrevivencia, la constante presencia. El Sol permanece en el lenguaje cotidiano como sinónimo de luz, de irradiación, de vida, de calor, de centro vital de todas las cosas. “Eres un sol”, decimos a alguien que nos llena de vida, de alegría, de calor, o que parezca impregnar con su vitalidad a todo su entorno. En la Astrología, el Sol como cuerpo celeste es el centro luminoso de consciencia alrededor del cual “giran” todos los demás aspectos de la carta natal, que vienen a ser facetas parciales o cualidades específicas de ese todo que puede resumirse en el Sol, que es el verdadero héroe – nuestra consciencia - que viaja desde el alba hasta el ocaso de nuestra vida, capitalizando la esencia de todos los fragmentos: actividades, pensamientos, sentimientos, sueños, anhelos, emociones, experiencias diversas. Al final de la vida, el Sol es la síntesis; al cabo de todo el trayecto, es el punto donde todo se sume y resume. Como astro celeste rige el signo de Leo, reconocido como aquel que hace girar las cosas en torno de su persona, retribuyendo a cambio con una vitalidad y creatividad constante a su entorno. Los nativos de Leo – y la parte leonina de cualquiera de nosotros - pueden ser extraordinariamente expresivos y creadores durante toda su vida, y mantener hasta el fin de su existencia un espíritu juguetón capaz de ver las cosas como la vez primera, encontrando siempre nuevas formas de disponerlas, representarlas, revitalizarlas o acercarse a ellas, en una generación constante de nuevas vidas u obras. En el cuerpo humano, el Sol rige el corazón, órgano central de nuestra vida encarnada, aquel que nos individualiza como ningún otro órgano corporal. La mente puede estar poblada de ideas ajenas, de principios aprendidos, de obsesiones, de temores reales o imaginarios, pero lo que sentimos en el corazón es lo que es, no se puede falsear, aunque se pueda negar o reprimir. “El corazón tiene razones que la razón desconoce” (Blas Pascal). La mente puede enfermar o morir y aún así la vida puede seguir. Cuando el corazón muere, la vida encarnada simplemente acaba. Sincronísticamente, los cardiólogos han declarado a Agosto el mes del corazón, y Agosto es el mes del Signo Solar de Leo. Por más o menos identificados que nos encontremos con nuestra mente, con nuestra cabeza como el centro directriz de nuestra vida, como el punto más elevado y gobernador de todo aquello que nos parezca “jerárquicamente inferior”, cuando hablamos de nosotros mismos y decimos “yo”, uno de nuestros dedos, o la mano completa, tocan el pecho, la residencia del corazón. El corazón, el cor, es, etimológicamente, “la cuerda” que enhebra la esencia de nuestras experiencias desde los más remotos tiempos, como las cuentas de un collar. En el corazón, simbólicamente, se almacena la suma de lo vivido, que es indestructible. El corazón, tal como el Sol, llena de vida y calor al cuerpo completo, irradiando en todas direcciones; el corazón es el centro de nuestra vida, bombea tanto la sangre como el sentir a todo el organismo; de modo análogo, el dedo del corazón es también el dedo medio de la mano. Por extensión, el centro, el medio de cualquier cuerpo, objeto, ciudad, organización o grupo, es considerado “el corazón”, como el centro medular alrededor del cual los demás niveles se organizan o subordinan, ya se trate del pedestre “corazón de la sandía”, de la plaza de armas del pueblo o del corazón espiritual del mundo. En la Mitología grecorromana, más de una figura se asocia al astro celeste. Por una parte, el propio Sol griego, Helios, hermano de la Aurora y de la Luna (Eos y Selene), quien recorre todo el cielo, en su carro de fuego tirado por cuatro caballos, de oriente a occidente hasta llegar al mar, donde se bañan las cabalgaduras luego de la jornada. Por la noche vuelve al punto de partida a bordo de una barca que cruza los mares nocturnos. El Sol se representa también en el mucho más reconocido dios Apolo, hijo de Júpiter, el más hermoso de los dioses y protector de las Artes, las Letras y la Medicina. Patrono de la belleza, el equilibrio y la armonía. Inspiración de los creadores, inteligente, poderoso y temible, es considerado también un dios oracular y guía de la purificación de los cuerpos y de las almas. Dios del calor y del verano, su influjo hace germinar a la naturaleza y madurar a los frutos. Tal como la polaridad celeste de Sol y Luna, Apolo tenía una hermana gemela complementaria, Artemisa. Luego de algunas malas conductas que lo llevaron a enemistarse con su grandioso padre, y numerosas aventuras, finalmente fue perdonado por aquel, quien le asignó la importante misión de conducir el Carro del Sol, diariamente, desde la Aurora hasta el Ocaso en el mar. Apolo tuvo numerosas aventuras amorosas, masculinas y femeninas, algunas de ellas bastante desdichadas por no ser correspondido. Por haberse burlado en una ocasión de Cupido, éste se vengó provocando en Apolo un amor irrefrenable por la ninfa Dafne, y en ésta, un total desdén por el dios. Huyendo de su pasión desbordante y a punto de ser alcanzada, suplica Dafne por ayuda, siendo convertida en el perennemente verde árbol del laurel. Desde entonces el laurel fue el árbol predilecto de Apolo y con sus hojas coronó a los victoriosos, a los grandes creadores y artistas, a los emperadores, a todos aquellos que constituyen la élite de la sociedad en cualquier plano, y que como tales se convierten en motivo de admiración e inspiración para sus conciudadanos, en modelos a seguir, en pequeños soles en medio de la población. La corona de laurel pasó a ser sinónimo del reconocimiento de la excelencia de las creaciones o actos admirables, de la sabiduría o el heroísmo, y de la gloriosa inmortalidad adquirida por aquellos. De esta forma el galardonado adquiría algunas de las cualidades de su dios tutelar. Las hojas de laurel eran también la base del estado de trance que requería la pitonisa y demás augures para invocar al dios y recibir las respuestas para quienes los consultaban, y además se le atribuía el poder de ahuyentar el mal y la oscuridad. Al ser el laurel el árbol sagrado de Apolo, el contacto con la planta, ya fuera como corona, masticando sus hojas o quemándolas en el brasero, suponía la protección e inspiración directa del dios, e incluso el traspaso de algunos de sus divinos atributos. Interpretado desde la psicología moderna, podría considerarse que Apolo es un símbolo de la consciencia, tal como el mismo Sol. Pero este dios no es el Sol, sino su auriga; es el portador de luz, y no la luz misma. El templo de Delfos, dedicado a Apolo e inspirado en su figura, tenía la inscripción “Conócete a ti mismo”, y supone que la influencia del dios ayudaba – a través de la Pitonisa - a encender la luz de la consciencia interior del consultante y disipar la oscuridad. Lo que permanece oculto o velado no puede ser superado ni menos sanar. Debemos notar que Apolo no habla directamente al consultante, lo hace a través de un intermediario o augur, y no necesariamente con palabras explícitas o directas. Su inspiración busca que cada persona afirme un centro estable dentro de sí misma, un sentido propio que se auto sostenga sin depender de los demás. El Sol de cada uno debe independizarse de la opinión ajena y brillar en forma independiente. En el mundo animal, el símbolo solar por antonomasia es el león, rey de los animales, con su melena rodeando la cabeza semejante a la corona del Sol, su porte majestuoso, su valor y tranquila dignidad, su benevolencia y fiereza, capaces de administrar la vida o la muerte de los demás animales a su alrededor. Animal heráldico y simbólico, simboliza la fuerza y también la nobleza, y se le atribuye una infatigable capacidad amatoria. Su color dorado, desde el pelaje hasta los ojos, han facilitado la analogía entre el león y el Sol, como asimismo al oro en los metales, y a la misma divinidad, en casi todas las épocas y culturas, habiéndose asociado sus cualidades al Buda, a Cristo, Krishna y el yerno de Mahoma.
Fuente:
maria maya
alcione

EL SOL

EL SOL LUMINARIA
SÍMBOLO: Signo que rige: Leo.
Casa que rige: Quinta. Signo de su Detrimento: Acuario. Signo de su Exaltación: Aries. Signo de su Caída: Libra. Función: sostenimiento. Proceso: dador de propósitos. Propósito: integración. Sexo: masculino-activo. Elemento: Fuego. Significado tradicional: la fuente de la voluntad, vitalidad y el poder personal. La personalidad o ego. Cualidades de liderazgo y autoridad. Significado humanista: el centro y poder del yo (alma). El propósito y la dirección de la persona en la vida. El principio de auto-actualización y centrado. El a provee al individuo con un tipo particular de experiencia (signo) necesitado para descubrir su verdadera naturaleza. El yo total de la persona es sostenido a través del consumo del tipo de "combustible" simbolizado por el signo solar. El potencial de vida es simbolizado por el Sol , definido y enfocado por Saturno . Significado Cíclico: el Sol es la fuente de toda la luz de vida sostenida dentro del sistema solar. Cuerpo humano: corazón, parte superior de la espalda, bazo, sistema circulatorio, esperma, ojo derecho del hombre y ojo izquierdo de la mujer. Órganos: Cerebro, nervios, corazón, arterias, ojos, el lado derecho del cuerpo y las enfermedades de estas partes. Funciones vitales: La vista y la ceguera. Representa: el impulso de poder, la personalidad, el ego. Frase clave: ser interno. Palabras Clave: Vitalidad, creatividad, dirigente, rey, ego, significancia, corona, orgullosamente, oro, corazón, altanero, arrogante, egocéntrico, poderoso, autoestima, yo interno, valor, fuerza, liderazgo, voluntad, poder, dominación, auto centrado, padre, esposo, autoridad, jefe, conducta básica, carácter. Profesiones: Todas las elevadas; regentes, alta aristocracia y altos funcionarios públicos; jefes de grandes empresas; jefes militares de jerarquía; profesiones que manejan el oro o sus valores; todas las de carácter heroico. Minerales: Crisólito, diamante, jacinto, rubí, oro. Plantas: Alsina, Angélica, Atanasia, Azafrán, Balsamina, Berza común, Canela, Cardomomo, Cebada, Cebolla, Celedonia, Cereza, Ciclamino, Coliflor, Corregüela, Crisantemo, Genciana, Heliotropo, Laurel, Lavanda, Loto, Mejorana, Naranjo, Palmera, Ranúncula, Romero, Salvia, Sándalo rojo, Tomillo, Trigo, Vellorita y cereales en general. Árbol: Roble. Animales: León, águila, halcón y gallo. Colores: Amarillo, dorado y purpúreo. Números: 1 y 4. Días: El domingo. Horas: Los domingos, la 1a y la 8a horas después de la salida del sol y la 3a y la 10ª de la noche siguiente. Países: Todo el Oriente. Mitología Helios es el joven dios griego del Sol. Es el hijo de Hiperion y Theia. Con la oceánida Perse se convirtió en el padre de Aeëtes, Circe y Pasife. Sus otras dos hijas son Fetusa ("radiante") y Lampetia ("brillante"). Tuvo un hijo llamado Faetón, quien una ocasión le permitió guiar su carruaje en el cielo. El joven sin habilidades no pudo controlar a los caballos y cayó hacia su muerte. Cada mañana al amanecer asciende del océano en el este y maneja su carruaje, jalado por sus caballos, Pirois, Eos, Aethon y Flegon para descender en la noche al oeste. La reverencia del Sol como un dios vino del este a Grecia. Helios fue adorado en varios lugares del Peloponeso, especialmente en Rodas donde cada año se llevaban a cabo en su honor juegos gimnásticos. Fue representado como un joven con un halo, parado en un carruaje, ocasionalmente con un manto ondulante. Sus atributos son el látigo y el globo, y sus animales sagrados fueron el gallo y el águila. Fue el dios romano personificado del sol, completamente idéntico al griego Helios. Significado Astrológico La más importante expresión del individuo. Muestra las cualidades de liderazgo y triunfo. Representa el principio masculino, el padre, marido y los hombres en general. El a rige la salud, los principios vitales, la autoridad y los que la ostentan, rango, títulos, cargos elevados, progreso, dignidad, energía, sentido de identidad, capacidad de experiencia. Su acción es fortificante y vitalizadora. Donde se halla el a en el horóscopo es la vida y corazón del horóscopo, es allí donde uno debe brillar. El Sol rige el día. Es como una novia saliendo de sus habitaciones, como el campeón que festeja después de haber ganado una carrera. Como el principal centro gravitatorio de nuestro Sistema Cósmico (esto es el Sistema Solar), el sol representa el centro de nuestra identidad, nuestro carácter básico y forma de comportamiento. En el contexto familiar el Sol representa la principal figura masculina o padre. También puede representar cualquier figura de autoridad. El Sol, principio y poder Considerando la simplicidad de la estructura de un horóscopo, no podemos dejar de impresionarnos por la profundidad de sus simbolismos. Un centro y doce radiaciones circunscriptas por un círculo, eso es todo. Y sin embargo, sirve como una representación del Cosmos. Nada en la simbología representa tanto por tan pocos medios. La estructura de un horóscopo simboliza la base de la manifestación de cualquier cosa, un ser humano, un evento, una nación o un sistema solar. Cada objetivación tiene su propio patrón o frecuencia vibratoria y el simple dibujo de un círculo con radiaciones desde el centro puede usarse para representar el "cuerpo" de esa objetivación. Consideremos un sistema solar: Se nos dice que el Logos habiendo seleccionado una área esférica de espacio en la aurora de la manifestación, vierte sus energías en el centro, así objetivando un Sol, o centro de manifestación. La voluntad del Logos interpenetra esta inmensa esfera por todas partes. Desde el centro, o Sol, se irradian varios campos para la actividad evolutiva. Nosotros llamamos a esos "campos", planetas y cada uno provee una morada para el desarrollo de varios tipos de seres. Cada planeta se halla casi en la misma relación con el Creador que cada color con el Principio de la Luz, o cada tono con el Principio del Sonido. El Sol, como cuerpo central, es la Voluntad del Logos objetivada y los cuerpos del sistema son las expresiones de esa Voluntad en la manifestación. El horóscopo como mapa de los cielos, debe en realidad mostrar el Sol en el centro. Sin embargo, en relación con la Tierra, que es nuestro campo de evolución y para propósitos astrológicos, nosotros incluimos el Sol en la familia de los planetas por esta razón: en términos humanos, la expresión de la Voluntad está aún por desarrollarse mediante procesos evolutivos. La humanidad en su mayor parte, vive en sus negativos, sus sentimientos, temores y deseos. Por consiguiente, la dominación por la experiencia es inevitable. Vivir en la "Conciencia Solar" implicaría una identidad completa con el Origen, completo desapego de las experiencias del sentimiento, completo dominio y dirección de todas las facultades expresadas por un ser humano. Esto, en términos nuestros es Maestría. En otras palabras, un maestro, aunque encarnado, determina sus experiencias por radiación de su propio centro, no por respuesta a los impulsos y tendencias de sus planetas. Él entonces, hasta donde sea posible, es verdaderamente un creador, él vive en su conciencia Solar. Desde el punto de vista aún del más mundano acercamiento de la astrología se usa el mismo dibujo. El sitio de nacimiento es el centro desde el cual se irradian las distintas experiencias de la vida, en términos de personas, lugares y cosas. El mismo dibujo se usa para representar el "Ego objetivado"; el Yo Superior, o potencialidad de Dios es el centro del círculo y los distintos estados o expresiones de potencialidad son las posiciones y aspectos planetarios. El horóscopo se ve asimismo como el símbolo de una manifestación de Dios en cualquier aplicación. Puesto que el Sol representa el más elevado estado de conciencia conocido por el hombre, el principio aplicado es el Principio del Poder, el primer aspecto del Logos. Nosotros como astro-analistas, debemos prestarle atención a los aspectos del Sol en el horóscopo, porque éstos representan los "grados de conciencia de Dios" que la persona ha alcanzado hasta la fecha en su presente ciclo de desarrollo. Todo aspecto solar benéfico, indicador de una aplicación armoniosa o constructiva del principio del Poder, es una redención. Cada aspecto inarmónico, se ve que es un obstáculo o perversión del Poder. El Sol es la síntesis de todos los planetas y cualquier planeta identificado con el Sol por aspecto, "disposición", etc. gana de ese modo, en poder y esfera de experiencia, tanto espiritual como mundanamente. Los planetas, particularmente los dinámicos, localizados en Leo, indican que su expresión constructiva debe basarse en el recto uso del poder; las aflicciones indican la tendencia a pervertirlo.

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LOS PLANETAS INTRODUCCION

La palabra planeta proviene del griego planasthai o vagabundo. Los planetas son los cuerpos celestiales familiares que orbitan el Sol. Los antiguos los consideraban estrellas y se referían a ellos como vagabundos porque, a diferencia de las llamadas Estrellas Fijas los planetas siempre cambiaban sus posiciones con respecto al fondo de la esfera celeste. El Sol y la Luna, las Luminarias, son también vagabundos, y en la Astrología Tradicional se refirieron también como "planetas". Aunque ya no están clasificados como tales por los astrónomos, muchos astrólogos contemporáneos aún llaman a las dos luminarias como planetas. Las influencias astrológicas se manifiestan principalmente a través de los planetas. Estas influencias básicas están modificadas por: • los signos del zodíaco en los cuales los planetas están colocados, • los aspectos (ángulos geométricos) entre los planetas • las casas en las cuales están colocados los planetas. Una simplificada, pero no obstante útil, regla es que la posición por signo del planeta indica las tendencias de la personalidad, los aspectos entre los planetas reflejan cómo los diversos componentes de la personalidad de uno interactúan, y las posiciones por casa muestran cómo la personalidad se manifiesta en el mundo. Los planetas tienen una relación especial con los signos del zodíaco en donde cada planeta se dice "rige" un cierto signo (o signos). La relación entre los planetas y los signos es una de reinado en los rasgos y relaciones básicas. Previo al descubrimiento de Urano (1781), Neptuno (1846), Plutón (1930) y Quirón (1977), había un consenso general de las regencias planetarias desde la época de Ptolomeo (Tetrabiblos). El sistema tradicional dice que el Sol rige a Leo, la Luna a Cáncer, Mercurio a Géminis y Virgo, Venus a Tauro y Libra, Marte a Aries y Escorpión, Júpiter a Sagitario y Piscis, y Saturno a Capricornio y Acuario. Estas son aún las regencias primarias usadas en Astrología de la India. Después del descubrimiento de los planetas modernos, los astrólogos gradualmente asignaron a Urano la regencia de Acuario, a Neptuno la de Piscis, a Plutón la de Escorpión; y en la actualidad existen dos tendencias para Quirón, una como regente de Sagitario por ser el Centauro, y la otra como regente de Virgo por ser el Sanador. Quirón se le otorga mas bien la regencia de Virgo,